El hombre que sufrió la escalofriante terapia de aversión por su homosexualidad

El comediante y locutor de Liverpool, Peter Price vivió una experiencia que marcó su vida por completo, en un período histórico en el que la homosexualidad era considerada una enfermedad en Inglaterra y gran parte del mundo.

Para curar la “vergonzosa enfermedad”, una medida recurrente eran ciertas “terapias” realmente abominables desarrolladas en los psiquiátricos y manicomios.

La situación era tan deplorable para estas personas, que la tasa de suicidios era bastante alta. Prácticamente, sufrían torturas físicas y psicológicas para “curar su homosexualidad”.

En ese sentido, el comediante Peter Price nos comparte su experiencia a través de la BBC. La reproducimos a continuación:

“Tenía 18 años, casi 19, cuando mi madre se enteró que era homosexual. Se lo tomó mal, lo consultó con médicos y le dijeron que existía una cura. Ahora sé que se llamaba terapia de aversión. Le dije a mi madre que la haría por ella. Me metieron en una institución mental a la que llamaban ‘bote para chiflados’. Estas no eran unidades de psiquiatría sino que había barrotes en las ventanas”.


“Yo estaba muy, muy asustado. Entré a ver al psiquiatra y vi que tenía una grabadora antigua. Él empezó a describir los actos sexuales que la gente homosexual practica, usando un lenguaje muy explícito, muy gráfico, para hacer que me sintiera repugnante. Después me metieron en una habitación. Yo todavía no sabía qué iban a hacer conmigo. De verdad, no sabía nada. Lo único que me preguntaron fue qué sabía beber, y les dije que bebía cerveza negra Guinness. En la habitación había un enfermo y no había ventanas. Tenía una pila de libros que llamaban ‘libros sucios’, con imágenes de hombres en bañadores pero no tenían nada de erótico. Se suponía que yo tenía que mirar esos libros y escuchar la cinta en la grabadora operada por el enfermo, que contenía esa nauseabunda conversación con el psiquiatra, mientras me daban Guinness. A la media hora me inyectó algo que me dejó tremendamente enfermo. Pregunté si podía ir al baño y me dijeron: ‘No, usa la cama’. Entonces empecé a vomitar violentamente y a defecar en la cama. Estuve acostado sobre mi propio vómito, sobre mis propias heces, sintiéndome muy enfermo”.

“En ese tiempo tenía 18 años, a punto de cumplir los 19, y tenía mucho, mucho miedo. No pensé que fuera una cura, lo que pensaba era que me iba a morir, porque eso fue una tortura. Al final de las primeras 72 horas, no quedaba nada de mí. Sólo quería irme de allí. Decidí que era suficiente. Les dije que había entrado voluntariamente y me iría de la misma forma. Por lo que llamé a un amigo para que me fuera a buscar. Olía fatal. Me fui a dar un baño y debí pasar ocho horas tratando de sacarme la porquería de la piel. Después de ese tratamiento decidí que era suficiente”.

“Me levanté un día y dije: ‘Soy lo que soy y tengo que aceptarme’. Así fue como empecé a canalizar mi manera de ser a través de mi carrera como cómico. Aprendí sobre mí mismo. Me presenté tal cual era y me convertí en alguien hilarante. Esa fue la manera en cómo me fui aceptando. Creo que me he sentido a gusto como homosexual. Pero jamás podré perdonar lo que me hicieron”.

Fuente: Upsocl